retazos de esquinas semitransparentes

martes, 16 de junio de 2009

When the sun goes down

.
.
.

La aventura transcurrió por zonas selváticas, inhabitadas, vírgenes. LLegamos alli con tan solo una cámara fotográfica como arma. Apenas recuerdo ya qué pasó, ni como se precipitaron los hechos. Sólo se que la roca estaba delante nuestra, imponente, oculta por un sin fin de plantas. El amino hacia ella era ardúo, varios e imprevisibles barrancos nos separaban de ella, pero ayudados por un cómico paraguas negro pudimos llegar sin caer o tropezar.

Subimos a ella, el aire azotó nuestra cara. Éramos reyes, colonizadores, esa pequeña porción de terreno nos pertenecía. When the sun goes down resonaba en nuestros oídos, y en honor a la excitación hacia la que nos elevaba la canción nombramos así la roca que habíamos conquistado.

Tras ellos nos dispusimos a explorar uestro nuevo reino. Una valle de flores lilas se distinguía entre la sofocante selva. Saltarines y simpáticos conejos correteaban por doquier. Y el río nos circundaba.

La noche fue cayendo. Las luces de la ciudad golpearon nuestro mundo llevándonos inevitablemente a la realidad. Todo se había acabado, salimos al camino y nos fuimos, cada uno dispuesto a olvidar aquella aventura urbana, pero para mi esa roca siempre será WHEN THE SUN GOES DOWN.

No hay comentarios:

Publicar un comentario