retazos de esquinas semitransparentes

lunes, 19 de noviembre de 2012



En fin. Perdóname. Vaya mensaje caótico. Me apetecía hablar conmigo. A veces creo que pierdo la cabeza. El control de ella al menos. Parcialmente, al menos.

viernes, 17 de agosto de 2012

Domingos


Antes yo no sabía quien era, ella tampoco se conocía.
Jugamos a descubrirnos, como si nada impuro pudiese entretejernos.


Puro, detesto esa palabra. Fronteras limitadas. 
Puro, dicen que real, que infantil, que inocente, acabado y sin pervertir. Sin evolución. Desde que nacemos tendemos hacia la impureza de manera irrefrenable. Casi parece un designio divino, cuasi bíblico.
No hay salida. 
Amparándonos en ello nos excusamos, justificamos nuestros crímenes y devaneos. Necesitamos un concepto tal que puro, del que extraigamos las mismas consecuencias que de este, las misma derivaciones. Porque si no estaremos arrojados a la corrupción.

Aún necesitamos de la fe.

Hay algo, hay culminación y conquista, pero sin el concepto adecuado no podremos evocarlo, ni reclamarlo, no se concreta la idea. Quiero designar algo y no me enseñaron como hacerlo. Ahora entiendo el cuento del dragón y el hombre, para vencer al dragón solo debía saber como se llamaba. 
Si no hay nombre, concepto, no puedes enfrentarte a ello.

La tendencia debe ser hacia lo puro, bello y bueno. No debería tener sentido de otro modo.




Viajando con Pablo.


martes, 5 de junio de 2012

Jones.


Quizás llevemos muchos años siendo amigas. O quizás no tanto. Aunque ella siempre nos echa alguno de más. Yo siempre le digo que no la recuerdo. Será que tengo facilidad para olvidar las cosas buenas que pasan por mi vida.
Ella impregna mi vida de ligereza dónde sólo caben risas. Y nunca nada es demasiado serio. Y yo me lleno de esperanza porque la vida ya no parece tan complicada y gris.
Su alegría es mucho más que un soplo de aire freso. Y entonces me doy cuenta de que estoy más viva de lo que creía.
Poco a poco hemos ido creciendo y ella se ha convertido en una mujer que con tan solo mirarla ya sabes que va a comerse el mundo. Y que encima va a sentarle bien. Y yo me vuelvo más valiente y me contagio de sus ganas de salir a darle bocados a todas las esquinas.
Y me encanta cuando recién la veo, y me sonríe y es como si mi caos se pusiera entre paréntesis y ya solo importase vivir. Y yo le devuelvo entusiasmada la sonrisa, porque con ella comienzo a creer que todos los rincones están llenos de paraísos y sólo hay que abrir los ojos un poquito para verlos mejor.
Simplemente es que ha teñido mi mundo demasiadas veces de bellos colores.
Y lo sigue haciendo. Cada día.

lunes, 9 de abril de 2012

Saudade

Coartados por su propia ignorancia desconocen los vacíos de palabras llenos de vida y determinación que nos conforman. No saben de las sombras ni de la luz, siempre irreflexiva, que pueden arrojar sobre ellas.
La comunicación apenas nos abarca. Los sentimientos, emociones y asociaciones que reflejan la verdad, esencia y trascendencia del concepto, de cualquier concepto, refieren solo al individuo, intransferible. El lenguaje crea vacíos. El arte, la poesía, tratan de colmarlos. Nunca con éxito completo.
Fronteras, límites, soledades.
Auto conocimiento del yo, irreflexivo. Auto conocimiento del mundo. Solo.


viernes, 27 de enero de 2012

Guaridas


Exilio de mi misma
hacia parajes flameados.
Tortuosos recovecos.
Guaridas.
Salvaguardar la zozobra
de la algarabía pública.
El hedor que mana del descenso.
La carrera hacia la libertad.
No, no.
Hacia el libertinaje, más bien.

domingo, 8 de enero de 2012

Vuele

   Vamos, súbase a ese banco. Sobre la pierna derecha, sí así, a la pata coja. Salte y cambie a la izquierda, eso es, muy bien. Ahora bata los brazos. Más fuerte. Imagínese usted que tiene pretensión de volar. Siga, no pare. Cierre los ojos. Sienta usted la brisa.
   ¿Cómo? No le entiendo, ¿Me pregunta usted que por qué le solicito que haga esto? ¡Pardiez! Porque puede usted hacerlo claro está. Use y manosee sus posibilidades, sino olvidará que existen. Olvidará usted su libertad.

viernes, 6 de enero de 2012

Sabor


Hace sol.
Demasiado sol.

Adoro esta maldita sensación. Morder, y que mi boca se inunde de tan apetitoso manjar. Tal día como hoy, recostada en mi hamaca, devoro sangre. Que mejor manera de soportar el hastío de este verano.
Anoche salí, bebí demasiado, y al despertar mi lengua me exigía jugoso zumo rojo. Escupir los despojos que no quería. No imaginaba mayor placer.
Ha sido desde mi infancia, cada verano esperaba con fervor las tardes en las que tras recoger alguna sandía, me detenía a engullirlas allí mismo . La boca, roja y pegajosa, al igual que los dedos.
El bochorno se disipaba a menudo que comíamos. Un pasaje de vuelta del infierno. Un otoño momentáneo en mitad de un angustioso agosto.
Disfrutaba pensando que era sangre. Quizás síntomas prematuros de lo que sería una arrebata vidas cualquiera. Sentir a Dios entre mis dedos. Siendo Dios en mi paladar. Urdiendo mi propio paraíso.

Hace años que perdí la noción de la realidad. Corrupto. Ajeno. Desconozco los actos que mi cuerpo lleva a cabo, puede que no supiera soportarlos más. Quizás prefiera pensar que es tan sólo sandía.

Ojalá no fuese sangre.